La historia de Veronica Fish

veronicafish

Veronica Fish es una ilustradora de Massachusetts (EEUU) que me encanta y en la que su blog, aparte de sus dibujos, sube fotografías llenas de color de su día a día y de sus viajes.

Contacté con ella y me mandó esta breve pero interesante historia.

El texto original está en inglés, así que lo subo tal como ella me lo mandó y la versión traducida.

Aquí tenéis su blog.

ENGLISH

My first contact with Japanese culture was probably at age 12, watching Sailor Moon cartoons early (very early!) Saturday mornings.  I even tried studying Japanese off and on without any access to Japanese manga.  13 years later I would find myself there on my honeymoon, and the experience was so profound I knew it was more than a passing interest.

photo1

My husband’s brother lives in Nagoya, and much of our time was spent exploring that area.  One spring we ventured far into Hida 飛騨 prefecture to a wonderful little town called “Gero Onsen” 下呂温泉

photo2

Suddenly all the tourists faded away (unable to see myself, of course) and it was like entering an old novel about Meiji era Japan.  The memories will never leave me; the foot baths that line the river brimming with natural hot spring water (with the occasional old naked dude…), the chestnuts roasting, the unagi (eel) bento boxes (a Nagoya specialty) and all the little sarubobos サルボボ hanging about. (Hida’s mascot – a traditional monkey doll mothers used to make for their babies)

photo3

It’s so quite, you can even hear the dinging of bicycle bells far off as children ride home from school.  There are frog motifs every where, be sure to make a wish at the shrine on the hill.  (“ゲロゲロ gero gero” is the sound a frog makes in Japan, so you can find lots of frog shrines here as well)

photo4

If you are ever looking for off-the-beaten path Japan, it’s highly recommended!

Thanks!

ESPAÑOL

Mi primer contacto con la cultura japonesa fue probabblemente a los 12 años, viendo dibujos de Sailor Moon temprano (¡muy temporano!) los Sábados por la mañana.  Incluso intenté aprender Japonés de vez en cuando sin ningún acceso al manga japonés…

13 años más tarde, me encuentro a mi misma allí en mi luna de miel y la experiencia fue tan profunda que sabía que mi interés era algo más que pasajero.

photo1

El hermano de mi marido vive en Nagoya y gran parte de nuestro tiempo lo pasamos explorando esa zona. Una primavera nos aventuramos lejos en Hida, una prefactura de un pequeño y maravilloso pueblo llamado “Gero Onsen”.

photo2

De repente, todos los turistas desaparecieron (¡y no puedo verme a mi misma, por supuesto!) y fue como entrar en una novela antigua de la era Meiji de Japón. Los recuerdos nunca me abandonan: los baños de pies que bordean el río lleno de agua natural de aguas termales (con el típico abuelo desnudo, claro…), el tostado de castañas el, unagi (anguila), cajas bento (una especialidad de Nagoya) y todos los pequeños sarubobos (la mascota de Hida, una muñeca de mono que las madres hacen para sus bebés) merodando.

photo3

Es muy tranquilo, incluso se puede oír el repicar de los timbres de las bicicletas a lo lejos de los niños volviendo a casa desde la escuela. Hay motivos de ranas por todos lados, asugúrate de pedir un deseo en el santuario en el cerro. “Gero gero” es el sonido que hacen las ranas en Japón, así que puedes encontrar muchos santuarios rana aquí también.

photo4

Si buscas una ruta alejada del típico Japón, es muy recomendable 🙂

¡Gracias!

Deja un comentario